Un Dios extraordinario que obra en lo ordinario

Hoy más que nunca estamos acostumbrados a realizar transacciones bancarias desde nuestras bancas digitales: pagamos un café, cancelamos servicios, hacemos cualquier tipo de transferencias desde nuestros celulares. En medio de esta rutina cotidiana: ¿hay algo divino en lo ordinario de una transacción? Me voy a permitir citar a algunos autores que han influido profundamente en mi pensamiento en los últimos años, y que me han ayudado a identificar a un Dios extraordinario que obra en la sencillez de lo ordinario. 

El relato de Génesis 21:22-33 puede parecer, a primera vista, una simple narración sobre un acuerdo entre Abraham y Abimelec. Sin embargo, bajo la superficie de esta historia, encontramos verdades profundas que conectan con el plan redentor de Dios y su soberanía en todos los aspectos de la vida. Este pacto, aparentemente transaccional, revela cómo Dios obra en los detalles más cotidianos para cumplir Su propósito eterno.

Un pacto que asegura la promesa divina

Génesis 21:22 nos muestra cómo Abimelec reconoce la presencia de Dios en la vida de Abraham: “Dios está contigo en todo lo que haces”. Este reconocimiento no es meramente humano; es un testimonio de la fidelidad de Dios hacia Su elegido. Walter Brueggemann señala: “Dios actúa dentro del marco de las relaciones humanas para manifestar Su propósito, incluso en contextos aparentemente seculares”. El pacto en Beerseba no solo aseguraba la paz entre Abraham y Abimelec, sino que también garantizaba los recursos necesarios —como el agua— para que las promesas divinas sobre Abraham y su descendencia se cumplieran.

Este pacto también anticipa un tema que recorre toda la Escritura: la provisión divina en lo cotidiano. Como dijo N. T. Wright: “los actos más ordinarios, cuando son guiados por la mano de Dios, se convierten en eventos cargados de significado eterno”. La aparente simplicidad del pacto oculta la forma en que Dios preserva Su plan redentor.

Este pasaje ofrece principios profundos que pueden transformar nuestra perspectiva sobre cómo Dios obra en nuestras vidas:

  1. Dios es soberano sobre las relaciones humanas. El pacto entre Abraham y Abimelec nos recuerda que nuestras interacciones con otros no son accidentales. Dios obra a través de las relaciones para cumplir Sus propósitos. Como cristianos, especialmente estamos llamados a ser instrumentos de reconciliación en cada una de nuestras vinculaciones (2 Corintios 5:18-20).

  2. La providencia divina en lo ordinario. Aunque el pacto se centra en un pozo, este recurso asegura la subsistencia de Abraham en la tierra prometida. Del mismo modo, Dios cuida de nuestras necesidades diarias. Me encanta como lo expresa Millard Erickson, “Dios no solo gobierna los eventos trascendentales, sino también los detalles aparentemente triviales de la vida”.

  3. Nuestro testimonio impacta a otros. Abimelec reconoce el favor divino sobre Abraham. Este reconocimiento destaca que la manera en que vivimos puede ser un testimonio que apunte a la presencia de Dios en nuestras vidas. 

Entonces, para nuestra generación, que vive en un mundo lleno de conflictos e incertidumbre:

  • Busca la paz en tus relaciones. Tal como Abraham resolvió sus diferencias con Abimelec, nosotros también debemos esforzarnos por ser pacificadores. En un mundo polarizado, nuestra actitud para reconciliar puede reflejar el carácter de Dios. Reconcilar siempre debe ser la opción a, b y c de todo creyente, hasta que dependa de nosotros (Romanos 12:18-19).

  • Confía en la provisión divina. Los "pozos" de nuestras vidas —empleos, recursos, oportunidades— son provisiones que Dios utiliza para cumplir Su propósito en nosotros. No subestimes la importancia de lo cotidiano.

  • Vive como un testimonio viviente. Nuestra generosidad, integridad y dependencia de Dios pueden ser un reflejo de Su obra en nosotros, mostrando a otros que Dios está presente y activo.

El pacto entre Abraham y Abimelec en Beerseba no es un episodio menor, no se trata de ninguna "banalidad", en la narrativa bíblica. Es un recordatorio de que Dios está profundamente involucrado en todos los aspectos de nuestra vida, desde lo ordinario hasta lo extraordinario. Su soberanía y fidelidad garantizan que, incluso en nuestras interacciones cotidianas, Su plan redentor está avanzando. Como creyentes, estemos atentos a cómo Dios se mueve en lo cotidiano...


Brueggemann, W. (2002). Teología del Antiguo Testamento: testimonio, disputa, defensa.

Wright, NT (2012). Cómo Dios se convirtió en rey: La historia olvidada de los evangelios. 

Erickson, MJ (2013). Doctrina cristiana. 


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