La apertura del cielo
Después de varios años de enseñanza y discipulado, encuentro una realidad preocupante en muchos cristianos jóvenes de hoy: su identidad en Cristo es frágil, moldeada más por una cultura religiosa que por la verdad de Dios. Viven atrapados entre la fe heredada y una espiritualidad condicional, donde Dios es más un recurso en tiempos de crisis que el fundamento de su vida. La historia de Jacob en Génesis 28 nos presenta una imagen poderosa de esta lucha y de la gracia de Dios que busca transformar corazones inseguros en testigos firmes de Su presencia.
Una fe condicional y una identidad fragmentada
Jacob no partió de Beerseba con una identidad firme. Su vida estaba marcada por el engaño, el oportunismo y el miedo. Era portador de la bendición divina, pero aún no la comprensión ni la vivía. En Betel, Dios se le revela en un sueño donde ve una escalera que une el cielo y la tierra, con ángeles subiendo y bajando. Es una imagen impresionante: el cielo y la tierra conectados, lo divino irrumpiendo en lo humano.
Sin embargo, la respuesta de Jacob refleja lo que vemos en muchos creyentes hoy. En lugar de rendirse ante Dios, impone condiciones: "Si Dios me acompaña y me guarda... entonces el Señor será mi Dios" (Gn 28:20-21). Esta actitud refleja una fe transaccional, centrada en beneficios personales en lugar de una relación de confianza con el Señor.
Ahora, muchos de los cristianos de nuestra generación luchan con lo mismo. Han crecido en un contexto cristiano, conocen las promesas de Dios, pero aún no han internalizado su identidad en Cristo. Sus vidas oscilan entre la búsqueda de propósito y la influencia de una cultura que define el valor por logros, emociones y aceptación social. Entonces, la fe se vuelve condicional: "Si Dios me bendice, lo seguiré", "Si todo va bien, permaneceráé en la iglesia", "Si me siento cerca de Dios, obedeceré".
La escalera de Betel: Jesús nuestra esperanza
La escena de Génesis 28 encuentra su plenitud en Jesús. En Juan 1:51, Él se identifica como la verdadera escalera que conecta el cielo y la tierra: "De cierto, de cierto os digo: de aquí en adelante veréis el cielo abierto ya los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre". Jesús es la conexión entre Dios y la humanidad, el puente que Jacob solo pudo ver en visión.
Esta verdad transforma nuestra identidad. No somos cristianos por herencia ni por conveniencia, sino porque hemos sido redimidos por Aquel que nos une al Padre. Una identidad firme en Cristo no se construye sobre emociones pasajeras, sino sobre la seguridad de que Él es nuestra roca inamovible. Entonces, ¿cómo construir una identidad sólida en Cristo?
Reconoce que Dios toma la iniciativa, aun cuando estamos huyendo
- Jacob no buscaba a Dios; Dios lo encontró. De la misma manera, Cristo nos llama incluso cuando nuestra fe es débil. Nuestra identidad no se basa en nuestra capacidad de encontrar a Dios, sino en Su gracia que nos alcanza. "Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero" (1 Juan 4:19)
Entiende que Cristo es la única conexión entre el cielo y la tierra.
- La escalera de Betel no es una metáfora de esfuerzo humano para alcanzar a Dios, sino una revelación de que es Dios quien desciende hasta nosotros. En Cristo, nuestra identidad es segura porque Él es quien nos une con el Padre.
Pasa de una fe condicional a una entrega total
- Jacob puso condiciones a su obediencia, pero Dios ya había decidido bendecirlo. Debemos aprender a confiar en Dios sin imponerle términos. Seguir a Cristo no es un contrato de beneficios, sino un llamado a la rendición absoluta.
Ver Ángeles Subiendo y Bajando
Estoy seguro que como creyentes nuestro deseo es experimentar la realidad de Betel: ver ángeles subiendo y bajando, ver la presencia de Dios manifestándose en nuestra vida diaria. Pero, nos cuesta soltar el control. Nos cuesta confiar sin ver. Nos cuesta decir: “Señor, eres mi Dios” sin un contrato previo que garantiza que todo saldrá como esperamos. "Betel" solo se vuelve una realidad cuando nuestra identidad en Cristo es firme, cuando verdaderamente podemos afirmas que Jesús es Enmanuel "Dios con nosotros".
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