¿Por qué la Iglesia Necesita Ser Evangelizada?
La familiaridad con el evangelio no es lo mismo que la comprensión del evangelio. En demasiadas ocasiones, las iglesias están llenas de personas que saben repetir las frases correctas, que pueden recitar versículos y defender ciertas doctrinas, pero cuya vida demuestra una alarmante desconexión con la gloria de Dios. Esta es la tragedia de una cultura religiosa que ha sido enseñada con la Biblia, pero no convertida por la verdad de Cristo.
Tim Keller, en Moldeados por el Evangelio, nos recuerda que la iglesia necesita el evangelio tanto como el mundo. Y es aquí donde la afirmación que por allí algunos proclaman férreamente de que "es necesario comenzar evangelizando la iglesia" se convierte en una verdad ineludible. Una historia basada en la vida real: Si un joven adulto, que ha crecido en la iglesia, ha sido "activo en el ministerio" y conoce la Biblia, pero no tiene claridad sobre la centralidad de Cristo en "su proyecto de vida", ni un deseo genuino de glorificar a Dios, entonces no estamos viendo una simple crisis de discipulado. Estamos viendo una ausencia de regeneración.
Nos hemos conformado con un cristianismo cultural, con sistemas eclesiásticos que producen asistentes, pero no discípulos. Hemos predicado una gracia barata que deja intacto el orgullo humano y no una gracia transformadora que mata al viejo hombre. Un evangelio que no es humillante para la carne y, por lo tanto, no produce la exaltación de la gloria de Cristo. Como resultado, tenemos generaciones que "saben de Dios" pero no conocen a Dios. ¿Y qué es el evangelio sino el anuncio de la supremacía de Cristo sobre cada área de la existencia? Si la iglesia no es transformada por este mensaje, ¿qué esperanza puede ofrecer al mundo?
No podemos seguir asumiendo que los que están dentro ya han entendido el mensaje. La incredulidad no solo se encuentra fuera del templo, sino que muchas veces se esconde detrás de un compromiso superficial con las cosas de Dios. Debemos regresar a una predicación que no solo informe, sino que confronte, que no solo consuele, sino que despierte. Porque si el evangelio no moldea a la iglesia, lo hará la cultura. Y la cultura ya ha demostrado que es una pésima maestra.
Es tiempo de evangelizar la iglesia.
La regeneración, desde una perspectiva meramente bíblica, es el acto soberano de Dios mediante el cual una persona es transformada espiritualmente, pasando de muerte a vida en su relación con Él. Es una obra del Espíritu Santo que renueva el corazón y permite a la persona responder con fe y arrepentimiento al llamado de Dios. En la Escritura, se describe como un nuevo nacimiento (Juan 3:3-8), una nueva creación (2 Corintios 5:17) y una renovación por el Espíritu Santo (Tito 3:5). No es meramente una reforma moral o una decisión humana, sino una obra divina que capacita al creyente para vivir en obediencia.
"Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavado de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo." (Tito 3:5)

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