Cuando tus sueños mueren (y los de Dios comienzan)

Todos hemos tenido sueños. Algunos parecían inalcanzables, otros nos llenaban de entusiasmo, y otros simplemente se desmoronaron. La historia de José en Génesis 37 no solo habla de un joven con grandes sueños, sino de un Dios que tiene planes mucho más grandes y fielmente los cumple, aun cuando todo parece ir en la dirección opuesta.

José tuvo sueños en los que su familia se inclinaba ante él (Génesis 37:5-9). A sus hermanos no les gustó nada la idea. No solo parecía una muestra de arrogancia, sino que desafiaba el orden familiar. José era el menor de los hermanos mayores, pero actuaba como si tuviera un destino especial.

La respuesta de sus hermanos fue drástica: deshacerse de él. Lo vendieron como esclavo, lo alejaron de su hogar y pensaron que con eso habían acabado con sus sueños (Génesis 37:23-28). Pero lo que no sabían es que estaban siendo instrumentos en el plan que intentaban destruir.

Cuando los sueños de Dios desafían los tuyos

Lo que José no sabía es que su historia no se trataba de sus sueños personales, sino del sueño de Dios. Y los planes de Dios no se frustran (Isaías 55:8-11).

Miremos la realidad:

  • José nunca soñó con ser vendido como esclavo (Génesis 37:28).

  • José nunca soñó con ser acusado falsamente de violación y ser encarcelado (Génesis 39:19-20).

  • José nunca soñó con ser olvidado en una prisión egipcia (Génesis 40:23).

  • José nunca soñó con ser el segundo hombre más poderoso de Egipto (Génesis 41:39-41).

  • José nunca soñó con salvar a miles de personas de una hambruna (Génesis 41:54-57).

Pero Dios sí lo hizo. Lo que José creía que era su historia personal era solo una pequeña parte de un plan mucho mayor. Y lo mismo pasa con nosotros. Cuando ponemos toda nuestra esperanza en nuestros sueños, podemos terminar idolatrándolos. Podemos ver a Dios como un simple facilitador de nuestros deseos, cuando en realidad somos llamados a participar en Su historia.

Cuando el sueño de Dios se cumple

Los hermanos de José intentaron frustrar el plan de Dios. Pero fallaron, porque lo que Dios dice, sucede.

  • Lo que Dios dijo acerca de José se cumplió.

  • Lo que Dios dijo acerca de Jesús se cumplió (Lucas 24:25-27).

  • Lo que Dios ha prometido sobre el regreso de Cristo también se cumplirá (Mateo 24:30-31).

Así que si hoy estás desanimado porque tus sueños parecen haberse desvanecido, si sientes que Dios te ha olvidado, considera esto:

Tal vez tus sueños tienen que morir para que los de Dios en tu vida puedan comenzar.

José no lo entendió en el momento, pero al final pudo decir a sus hermanos: "Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien" (Génesis 50:20). Su historia no era sobre él, sino sobre el propósito de Dios.

Y lo mismo es cierto para ti. No te aferres a una versión limitada de tu futuro. Entrégate al sueño de Dios. Lo que él ha preparado para ti es mucho mejor de lo que podrías imaginar (Efesios 3:20).

Comentarios

Entradas populares